Cansados de esperar que las autoridades culminen la obra, los pobladores de Aucayacu, en la provincia de Leoncio Prado, decidieron inaugurar y poner en funcionamiento por cuenta propia el puente que conecta varios sectores del distrito de José Crespo y Castillo, una infraestructura que permanecía paralizada desde hace meses pese a que ya se encontraba en condiciones de ser utilizada. La acción refleja el hartazgo ciudadano frente a la burocracia.
Los vecinos, acompañados por dirigentes comunales y representantes de las juntas vecinales, se congregaron en el lugar para abrir el tránsito de manera simbólica, cortando la cinta y retirando las barreras que impedían el paso de vehículos y peatones. Con esta acción, la población tomó el control de una obra que consideran vital para su conectividad y desarrollo, pero que permanecía cerrada por disputas administrativas entre la empresa constructora y la entidad contratante.
El puente Aucayacu fue construido como parte de un proyecto de mejoramiento de la transitabilidad en la zona, pero su entrega oficial se postergó en reiteradas oportunidades debido a observaciones en el expediente técnico y a controversias contractuales que mantenían trabada la recepción de la obra. Los pobladores denunciaron que mientras las autoridades se enfrascaban en discusiones burocráticas, ellos tenían que seguir utilizando rutas alternas que les demandaban horas adicionales de viaje.
La decisión de los pobladores fue aplaudida por la mayoría de los vecinos, quienes celebraron la apertura del puente con banderas y bocinas, aunque también generó la reacción inmediata de las autoridades, que advirtieron que la recepción oficial de la obra aún no se ha producido y que el tránsito podría presentar riesgos. Sin embargo, los dirigentes replicaron que el puente está en perfectas condiciones y que no hay justificación para mantenerlo cerrado.
Las autoridades municipales y regionales se comprometieron a acelerar los trámites para la recepción definitiva de la obra y garantizar que el puente preste el servicio para el cual fue construido. Entretanto, los pobladores de Aucayacu han demostrado que, cuando la paciencia se agota, están dispuestos a tomar la iniciativa y hacer valer sus derechos, poniendo en funcionamiento una infraestructura que ya les pertenece y que necesitan con urgencia para su vida diaria.



