Un informe de la Inspectoría General de la Policía Nacional del Perú (PNP) reveló que casi 4 mil efectivos policiales se encuentran investigados por casos de violencia de género, feminicidios y agresiones contra integrantes del grupo familiar. La alarmante cifra ha encendido las alarmas sobre la incidencia de estos delitos dentro de la propia institución encargada de combatirlos.
Según el documento, los casos investigados incluyen denuncias por violencia física, psicológica, sexual y económica contra las parejas o exparejas de los agentes, así como feminicidios en grado de tentativa y consumados. Varios de estos efectivos continúan en servicio activo mientras son investigados, lo que ha generado críticas de organizaciones de mujeres y de derechos humanos.
La inspectoría general de la PNP informó que en lo que va del año se han abierto más de 400 procesos disciplinarios contra policías denunciados por violencia de género, y que al menos 50 agentes han sido separados de la institución tras comprobarse las acusaciones en su contra. Sin embargo, las sanciones siguen siendo lentas y muchos casos permanecen impunes.
Organizaciones feministas y defensoras de los derechos de las mujeres exigieron al Ministerio del Interior y a la PNP una depuración urgente de la institución, así como la implementación de programas de prevención y capacitación en perspectiva de género para todos los efectivos. Asimismo, demandaron que los policías denunciados por violencia de género sean separados de sus funciones mientras duren las investigaciones.
El ministro del Interior reconoció la gravedad del problema y anunció que se reforzarán los controles internos y se acelerarán los procesos disciplinarios contra los policías involucrados en casos de violencia de género. La lucha contra este flagelo es una prioridad del gobierno y no se tolerará que quienes deben proteger a las víctimas sean los propios agresores. La depuración de la PNP es una tarea pendiente y urgente.



