El progresivo y severo deterioro de la Carretera Central, particularmente en los tramos críticos comprendidos entre Huánuco, San Rafael, Huariaca y Cerro de Pasco, continúa agravándose sin que exista un plan de intervención técnica integral ni una solución presupuestada a corto plazo. La proliferación de cráteres de gran profundidad, la pérdida total de la carpeta asfáltica en curvas cerradas, el colapso de bermas laterales y la inestabilidad de taludes geológicos han transformado esta arteria nacional en una ruta de alto riesgo, elevando exponencialmente los costos operativos del transporte y amenazando el abastecimiento regular de productos agrícolas hacia Lima.
Los dirigentes de las empresas de transporte interprovincial de pasajeros y los gremios de transportistas de carga pesada denunciaron que recorrer este trayecto toma ahora entre dos y cuatro horas adicionales a los itinerarios habituales, obligando a los conductores a realizar peligrosas maniobras invasivas en el carril contrario para esquivar los hundimientos de calzada. Esta precariedad vial viene provocando constantes roturas de muelles, estallido de neumáticos y fallas en los sistemas de suspensión de los vehículos, sumado al peligro inminente de choques frontales y volcaduras nocturnas por la total carencia de señalización reflectiva, guardavías y tachas luminosas en las zonas de neblina densa.
Las principales críticas de las fuerzas vivas y autoridades locales apuntan directamente a la inacción de Provías Nacional y del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), así como a la falta de exigencia contractual sobre las concesionarias a cargo de los peajes de la red vial. Según los transportistas, las intervenciones gubernamentales se han limitado al vaciado superficial de material granular o asfaltado en frío de mala calidad, parches temporales que son lavados en cuestión de días por el paso incesante de camiones de carga mineral y las precipitaciones pluviales, sin que se ejecute el recapeo asfáltico en caliente ni el mantenimiento correctivo de las alcantarillas y cunetas colapsadas.
Frente a la ausencia de respuestas oficiales y la constante postergación de los expedientes de mantenimiento mayor, las asociaciones de transportistas, gremios agrarios y los frentes de defensa de Huánuco y Pasco anunciaron que preparan medidas de fuerza escalonadas y un eventual paro macrorregional. Entre sus exigencias puntuales destacan la declaratoria de emergencia de la Carretera Central en el tramo central oriental, la presencia in situ del ministro de Transportes para suscribir un cronograma vinculante de obras de asfaltado definitivo, y la asignación permanente de maquinaria pesada en puntos de derrumbe recurrente para garantizar la transitabilidad continua y segura.



