Gestión de Agustín Lozano en la FPF evidencia seis años sin exportar jugadores a ligas de primer nivel

Un balance sobre la administración de Agustín Lozano al frente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) advirtió que los clubes nacionales no logran formar ni transferir futbolistas a las principales ligas de Europa desde hace seis años. En este periodo, la Liga 1 registró apenas una venta dirigida hacia uno de los diez torneos más competitivos del Viejo Continente con la salida de Kluiverth Aguilar en 2021, evidenciando un marcado estancamiento en la captación y desarrollo de talentos.

El informe periodístico consigna que, mientras la dirigencia de la FPF ha concentrado poder político y administrativo en la sede de la Videna para sostener sucesivas reelecciones, el nivel del balompié local ha experimentado una progresiva pérdida de competitividad. Se detalla que el fútbol peruano no consolida una figura de primer orden internacional desde la aparición de André Carrillo, relegando la exportación a plazas de élite a un hecho excepcional en lugar de una regla formativa constante.

A nivel de selecciones, las consecuencias de este déficit institucional se reflejan en el plano deportivo, donde la selección absoluta cerró el proceso de Eliminatorias sudamericanas en la penúltima ubicación de la tabla y fuera de la Copa del Mundo. Asimismo, en las categorías formativas la Sub-20 compitió como un combinado limitado a elementos de Alianza Lima, Universitario y Sporting Cristal, sin reflejar un sistema articulado de menores a escala nacional.

Por su parte, la postura institucional de la FPF, respaldada por su director general de fútbol, Jean Ferrari, sostiene que la actual gestión impulsa un proceso integral de reestructuración técnica y cambio estructural que aún no es comprendido plenamente desde el exterior. No obstante, el reporte subraya que los clubes son los responsables directos de detectar y formar a los futbolistas, exigiendo que la presidencia de la Federación ejerza facultades de control y sanción para obligar a las instituciones a invertir en sus divisiones inferiores.