Estrella Pérez Silvano y Daniel Carranza Altamirano fueron condenados a 13 años, un mes y 21 días de prisión efectiva por el delito de trata de personas en agravio de una menor de 14 años. Liz Delicia Silvano Putapaña, esposa de Carranza, recibió una sentencia de 10 años de pena privativa de la libertad. Además, los magistrados del Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de Leoncio Prado ordenaron el pago de S/6,000 por concepto de reparación civil a favor de la víctima.
El caso se remonta al 18 de octubre de 2024, cuando policías del Destacamento de Protección de Carreteras Tingo María intervinieron una camioneta de placa CHX-476 en el puente Tulumayo. El vehículo era conducido por Daniel Carranza y transportaba a su esposa Liz Silvano y a una menor de edad. Los agentes sospecharon de un posible caso de trata y dieron aviso a la unidad especializada. La menor había sido captada en el distrito de Requena (Loreto) por Estrella Pérez, quien le ofreció trabajo en un local de venta de bebidas alcohólicas en Puerto Pizana (San Martín), asegurándole que ganaría mucho dinero.
La investigación, a cargo de la Fiscalía Especializada en Delitos de Trata de Personas de Huánuco, determinó que Pérez Silvano aprovechó la situación de vulnerabilidad de la menor para captarla. El 16 de octubre, la víctima salió de su casa sin el permiso de su padre. Su captora le compró un pasaje en la empresa Romero para viajar desde Requena a Pucallpa. En Pucallpa, Liz Silvano la esperaba para continuar el viaje terrestre hacia Puerto Pizana, donde Daniel Carranza las recogió. Fueron intervenidos durante un operativo conjunto de la policía y la Fiscalía de Prevención del Delito.
De confirmarse la condena en segunda instancia, Daniel Carranza y Liz Silvano, recluidos en el penal de Potracancha desde octubre de 2024, saldrían en libertad en setiembre de 2034 y 2037, respectivamente. El tribunal también ordenó la ubicación y captura de Estrella Pérez, quien permanece prófuga. Las autoridades destacaron la importancia de la intervención policial para evitar que la menor fuera explotada laboralmente en un local de venta de bebidas alcohólicas, donde también habría sido obligada a laborar como dama de compañía.



