Un sanguinario ataque armado enlutó a la ciudad de Chimbote, en la región Áncash, donde tres integrantes de una misma familia —una abuela, su hija y una adolescente de 13 años— fueron brutalmente asesinadas al interior de su vivienda. El triple crimen ha causado conmoción e indignación entre los pobladores, que exigen justicia y mayor seguridad.
Según las primeras investigaciones policiales, varios sicarios fuertemente armados llegaron hasta la vivienda ubicada en el pueblo joven Miramar, en el distrito de Chimbote, e irrumpieron violentamente en el inmueble alrededor de las 10 de la noche. Los delincuentes dispararon a quemarropa contra las tres víctimas, que se encontraban reunidas en la sala del domicilio, y luego huyeron con rumbo desconocido.
Vecinos de la zona, que escucharon las múltiples detonaciones, alertaron de inmediato a la Policía Nacional. Cuando los agentes llegaron al lugar, encontraron los cuerpos sin vida de las tres mujeres: la abuela de 72 años, la madre de 38 años y la menor de 13 años, tendidas en el suelo en medio de un charco de sangre. El macabro hallazgo movilizó a los peritos de criminalística y a los fiscales de turno.
Las autoridades manejan la hipótesis de que el triple asesinato estaría relacionado con un presunto ajuste de cuentas vinculado al tráfico ilícito de drogas, en el que estaría involucrado un familiar cercano de las víctimas. Sin embargo, no se descartan otras líneas de investigación, como un posible caso de extorsión que terminó en tragedia. La Policía desplegó un megaoperativo en Chimbote para dar con los sicarios.
El alcalde de la Municipalidad Provincial del Santa calificó el triple crimen como «un acto de barbarie inaceptable» y exigió a la Policía Nacional y al Ministerio Público que capturen a los responsables en el menor tiempo posible. Los familiares de las víctimas, sumidos en el más profundo dolor, pidieron justicia y que se aplique todo el peso de la ley contra los asesinos. La ciudadanía chimbotana reclama vivir en paz.



