El candidato presidencial de Integridad Democrática, Wolfgang Grozo, reconoció públicamente que mintió al afirmar que no conocía al cuestionado empresario Zamir Villaverde, colaborador eficaz e investigado por corrupción en el gobierno de Pedro Castillo. En una entrevista con El Comercio, el general FAP en retiro calificó a Villaverde como «un personaje siniestro» y confesó que sintió «vergüenza» por haber sido relacionado con él. «Ha sido un error, y yo lo he admitido, ha sido un error», señaló, tras revelar que el empresario se le acercó en 2021 debido a su condición de experto en inteligencia y a su reciente ascenso a general. Aunque negó haber asistido a la casa de Sarratea donde Castillo despachaba en paralelo, admitió que Villaverde le solicitó su currículum y le ofreció ser ministro de Defensa, propuesta que asegura haber rechazado en tres ocasiones.
Grozo explicó que desde 2021 optó por alejarse de Villaverde cuando comenzaron a surgir los escándalos en su contra, y que el año pasado rechazó una oferta laboral del empresario para trabajar en su compañía como gerente de Operaciones. Sobre las fotografías y chats que evidenciaban su cercanía, el candidato justificó que durante casi cuatro años estuvo «desconectado del país por razones de confidencialidad» debido a sus labores de inteligencia, lo que le impidió conocer la verdadera naturaleza de Villaverde. También se refirió a la candidata al Senado Cecilia Olortegui, a quien vinculó con la exesposa de Villaverde por la amistad entre sus hijos, pero negó que ella sea financista de su campaña o que tenga vínculos comerciales con el empresario.
En la entrevista, Grozo también abordó otros temas polémicos. Sobre las leyes procrimen, afirmó que desde su eventual bancada promoverían su revisión porque «son caldo de cultivo para que la corrupción siga imperando». Respecto al Reinfo, se mostró tajante: «se tiene que eliminar» en diciembre, sin ampliaciones. También se desmarcó de cualquier intento autoritario: «Cualquier tipo de anarquía, autoritarismo o gobierno de facto va en contra de mis principios», aseguró, descartando un cierre del Congreso. Finalmente, se refirió a su cambio de postura sobre las protestas de 2022-2023, afirmando que nunca justificó la violencia estatal y responsabilizó a la expresidenta Dina Boluarte por los excesos. Sobre la situación del gobierno de José Balcázar, sentenció: «Hay una lacra enquistada en el poder que lo único que hace es pensar en sus intereses y no en el país».



