César Acuña condenado por el PJ: ¿cómo se originó el caso que determinó una sentencia a prisión suspendida?

El Poder Judicial condenó al excandidato presidencial y fundador del partido Alianza para el Progreso, César Acuña Peralta, a una pena de prisión suspendida por el delito de falsedad genérica, en un caso que se originó hace más de una década por las irregularidades en la presentación de su tesis doctoral. La sentencia fue emitida por un juzgado penal de Lima, luego de un proceso judicial que se prolongó por varios años.

El caso contra Acuña se inició en 2015, cuando una investigación periodística reveló que el entonces candidato presidencial había plagiado su tesis doctoral en Educación, presentada en la Universidad Complutense de Madrid. La denuncia desató un escándalo político que empañó su campaña electoral y que lo llevó a ser conocido como el «candidato del copy-paste». Acuña siempre negó el plagio y aseguró que se trató de un «error de citado».

La Fiscalía de la Nación abrió una investigación contra Acuña por el presunto delito de falsedad genérica, al considerar que el político había presentado un trabajo académico como propio, cuando en realidad había copiado párrafos enteros de otros autores sin citarlos adecuadamente. La acusación fiscal sostenía que la falsedad de la tesis le había permitido a Acuña obtener un grado académico de manera fraudulenta.

El tribunal, al emitir la sentencia, consideró que se había acreditado la responsabilidad penal de Acuña en el delito de falsedad genérica, pero le impuso una pena de prisión suspendida, condicionada al cumplimiento de reglas de conducta y al pago de una reparación civil. La sentencia fue celebrada por los sectores que luchan contra la corrupción, que recordaron que el plagio es una forma de trampa que atenta contra el mérito y el esfuerzo académico.

César Acuña, que en los últimos años se había retirado de la primera línea de la política, anunció que apelará la sentencia y que confía en que la justicia lo declarará inocente en una instancia superior. La condena contra el líder de Alianza para el Progreso es un recordatorio de que el plagio y la falsedad académica no son faltas menores, sino delitos que pueden tener graves consecuencias legales y políticas. La meritocracia es un valor fundamental para la sociedad. Los títulos académicos deben ser el reflejo del esfuerzo y del conocimiento, no de la trampa y el engaño. La justicia ha hablado, aunque para muchos, la pena ha sido demasiado leve. El caso sienta un precedente importante. La integridad académica es un pilar de la educación. La política y la academia necesitan ejemplos de honestidad. El plagio es un atajo que no conduce a ninguna parte.