En su primer discurso como presidenta de la República ante el Congreso de la Nación, Keiko Fujimori reiteró su compromiso de permanecer en el poder únicamente durante los cinco años que establece la Constitución y aseguró que no buscará perpetuarse en el cargo. «Estaré aquí solo por cinco años. Ni un día más», afirmó la mandataria, en lo que fue interpretado como un mensaje a sus críticos y a la comunidad internacional.
«Quiero ser clara desde el primer día: no voy a reformar la Constitución para reelegirme, no voy a disolver el Congreso, no voy a cerrar instituciones democráticas. Mi compromiso es con el Perú y con su futuro, no con el poder. Por eso, me comprometo a gobernar solo por cinco años y a entregar el mando a quien los peruanos elijan en las próximas elecciones», declaró Fujimori en un mensaje transmitido en cadena nacional.
La promesa de Fujimori busca marcar distancia con el estilo de gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien en 1992 dio un autogolpe de Estado, disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial, y luego se reeligió en dos oportunidades gracias a una cuestionada interpretación de la Constitución. La presidenta ha intentado despejar los temores de que pueda seguir los mismos pasos autoritarios que su progenitor.
La declaración de Fujimori fue recibida con escepticismo por la oposición, que recordó que la presidenta tiene una causa pendiente por el caso Cócteles —aunque ya fue archivada— y que su partido controla gran parte del Congreso. «Las palabras se las lleva el viento. Lo que importa son los hechos. Y los hechos nos dicen que el fujimorismo tiene una vocación autoritaria que no ha cambiado», afirmó un vocero de Juntos por el Perú.
El discurso de Fujimori también incluyó anuncios sobre las primeras medidas de su gobierno, como la declaratoria de emergencia del sistema de seguridad ciudadana, el lanzamiento de un programa de reactivación económica y la convocatoria a un gran acuerdo nacional con todas las fuerzas políticas. La presidenta pidió una tregua a la oposición y los invitó a trabajar juntos por el país. La luna de miel del nuevo gobierno recién comienza, pero los desafíos son enormes. Los próximos cinco años serán decisivos para el Perú.



