Laurent Boucher niega haber llamado «basura» a Pulgar: «Hablé de las basuras del río»

El gerente general del Gobierno Regional de Huánuco, Laurent Boucher, salió al frente de las críticas y negó tajantemente haber llamado «basura» al gobernador regional, Antonio Pulgar, como se había denunciado en algunos medios de comunicación y redes sociales. Boucher explicó que sus declaraciones fueron sacadas de contexto y que él se refería a la basura que contamina los ríos de la región.

«Yo jamás le he faltado el respeto al gobernador Pulgar. Lo que yo dije, en una conversación informal, es que las basuras del río son un problema grave que debemos solucionar. Alguien malinterpretó mis palabras y armó todo este escándalo», declaró Boucher en una conferencia de prensa ofrecida en la sede del Gobierno Regional.

La polémica se originó luego de que un audio, supuestamente grabado durante una reunión de trabajo, comenzara a circular en las redes sociales, en el que se escucha a Boucher decir una frase que fue interpretada como una ofensa hacia Pulgar. El gobernador, que se encuentra de viaje en el extranjero, no se ha pronunciado sobre el incidente, pero fuentes cercanas a él señalaron que está «muy molesto» con su gerente general.

El Consejo Regional de Huánuco ha solicitado a Boucher que explique formalmente sus declaraciones ante el pleno, y algunos consejeros de oposición han pedido su renuncia inmediata por «falta de respeto a la autoridad regional». Sin embargo, Boucher ha descartado renunciar y ha asegurado que continuará trabajando con normalidad. «No he cometido ninguna falta. Todo esto es un malentendido», insistió.

El incidente entre Boucher y Pulgar es el último de una serie de conflictos internos que han salido a la luz en el Gobierno Regional de Huánuco, y que han puesto en evidencia la falta de unidad y de coordinación entre los principales funcionarios de la gestión. La población observa con preocupación cómo sus autoridades se enfrascan en disputas personales, mientras los problemas de la región (como la falta de carreteras, la inseguridad y el desabastecimiento de agua) siguen sin resolverse. La gestión pública requiere de servidores que estén a la altura de las circunstancias. La madurez y el respeto son fundamentales. La ciudadanía exige trabajo, no escándalos. La paciencia se agota.