Un programa periodístico reveló los mensajes de WhatsApp que el diputado de Juntos por el Perú, Julián Pérez Mallqui, envió a la mujer que lo denunció por presunta agresión física en un hotel de Miraflores. En los chats, el congresista le reclama a la víctima por haber hecho pública la denuncia, y le pregunta: «¿No estás midiendo el daño político que me vas a hacer?».
Los mensajes, que fueron entregados por la víctima a la Fiscalía como parte de las pruebas de la investigación, muestran a un Pérez Mallqui desesperado por controlar los daños y por convencer a la mujer de que retire la denuncia. En otro de los mensajes, el parlamentario le dice: «Yo te puedo dar lo que quieras, pero no me hundas la carrera. Piensa en mis hijos, en mi familia, en todo lo que he trabajado».
La difusión de los chats ha causado una nueva ola de indignación en las redes sociales y ha reforzado los pedidos de renuncia inmediata del diputado Pérez Mallqui. La presidenta Keiko Fujimori, a través de la ministra de la Mujer, Rosangella Barbarán, reiteró su condena a la violencia de género y exigió que el Ministerio Público actúe con celeridad. «Estos mensajes revelan la verdadera personalidad de un agresor. No hay justificación posible. La ley debe caer con todo su peso», declaró la ministra.
La bancada de Juntos por el Perú, que en un primer momento había suspendido temporalmente a Pérez Mallqui, se encuentra ahora en una situación aún más complicada. Algunos congresistas de la agrupación han pedido la expulsión definitiva del diputado, mientras que otros, más cercanos al círculo de Roberto Sánchez, han optado por guardar silencio. La presión de la opinión pública y de los colectivos feministas es cada vez mayor.
El caso de Julián Pérez Mallqui es una muestra más de la profunda crisis de representación que afecta a la clase política peruana. Los ciudadanos observan con indignación cómo sus representantes, en lugar de trabajar por el bien común, utilizan su poder para encubrir sus delitos y para presionar a sus víctimas. La justicia debe ser implacable con quienes, desde el poder, abusan de los más vulnerables. La violencia de género no puede ser tolerada bajo ninguna circunstancia. La carrera política de Pérez Mallqui pende de un hilo. La dignidad de las mujeres no se negocia.



