Locutor de radio que abusó de una menor desde los 7 años fue condenado a cadena perpetua

La Fiscalía de Monzón logró una histórica sentencia de cadena perpetua contra Gregorio Eduardo Mateo, un locutor de radio pirata de Cachicoto que durante 18 años abusó sexualmente de una menor a la que secuestró haciéndose pasar por su padre. El caso, calificado como único y peculiar por las autoridades, fue probado gracias a partidas de nacimiento y pruebas de ADN irrefutables.

Según la acusación fiscal, en 2002 el sentenciado aprovechó la discapacidad física y mental de la madre de la niña para llevarse a la menor de solo 7 años, contando incluso con la ayuda de algunas malas autoridades. Tras hacerse pasar por su padre, la trasladó al poblado de Cashapampa y luego al sector Nueva Selva Alta, un lugar de difícil acceso y sin cobertura telefónica donde la mantuvo completamente aislada.

Los abusos sexuales comenzaron cuando la niña vivía en Cuyacu. Producto de las reiteradas violaciones, la menor quedó embarazada y el 29 de noviembre de 2008, cuando tenía apenas 13 años, dio a luz a su primera hija. Para encubrir su delito, Gregorio Eduardo inscribió a la bebé con otros apellidos y denunció falsamente que su hija había sido abusada por un supuesto soldado. La agraviada alumbró dos hijos más, el 11 de diciembre de 2011 y el 1 de mayo de 2014.

La investigación reveló que, con apoyo de un registrador civil de Cuyacu, el agresor logró cambiar el nombre de la víctima y aumentar su edad, desapareciendo así el vínculo filial y registrando a los tres hijos con su propio apellido. Durante el juicio oral, el registrador civil de aquella época se sometió a confesión sincera y narró detalladamente cómo el locutor lo captó para inscribir con nombre falso a la menor agraviada.

La víctima, que actualmente tiene 25 años, decidió romper el silencio el 4 de marzo de 2020 y denunciar la pesadilla que vivía junto a quien ante la gente decía ser su padre pero en privado era un monstruo. En Cámara Gesell relató que la primera agresión ocurrió en Cashapampa y que el agresor la amenazaba diciéndole que la población los quemaría vivos si revelaba lo que ocurría. El reconocimiento médico legal evidenció, además de los abusos sexuales, una desviación de codos y muñecas producto de la violencia física constante que ejercía contra ella. Gregorio Eduardo Mateo se encuentra recluido en el penal de Potracancha desde el 26 de noviembre de 2024.