Perú toca fondo: indicadores económicos, sociales y de gobernabilidad alcanzan su peor nivel en cinco años

El quinquenio 2021-2026 cierra con los peores indicadores en materia económica, social y de gobernabilidad, consolidándose como un periodo de crisis institucional sin precedentes. Con cuatro presidentes en un solo mandato, el país acumuló récords negativos que evidencian el profundo deterioro de la confianza ciudadana y la parálisis en la gestión pública.

En el plano económico, el crecimiento del PBI entre 2022 y 2025 promedió apenas 2.5%, la tasa más baja de los últimos cuatro quinquenios, incluyendo una recesión en 2023. La incertidumbre provocó una fuga de capitales histórica: US$ 16,638 millones salieron del país en 2021, equivalentes al 7.4% del PBI, la cifra más alta registrada. Además, el déficit fiscal alcanzó el 3.5% del PBI en 2024, el más elevado desde 1992, incumpliendo por segundo año consecutivo la regla fiscal.

La inestabilidad ministerial alcanzó niveles críticos: cerca de 200 ministros desfilaron por el Ejecutivo, con una permanencia promedio de apenas cinco meses, casi un 80% menos que dos décadas atrás. El sector Interior fue el más volátil, con 18 titulares en cinco años y una duración promedio de tres meses, en medio de un aumento del 35% en las denuncias por homicidios respecto al año anterior.

La aprobación presidencial también marcó mínimos históricos. Pedro Castillo fue el primer mandatario en iniciar su gestión con menos del 40% de respaldo desde 2001. Dina Boluarte registró la aprobación más baja jamás medida: 3% en noviembre de 2024. El actual presidente José María Balcázar apenas alcanza el 13%. Para Urpi Torrado, CEO de Datum Internacional, la baja representatividad de los gobernantes y el hecho de que varios asumieran sin ser electos explican esta crisis de legitimidad.

El economista Giacomo Puccio advierte que el incremento del gasto corriente, lejos de ser transitorio, se ha vuelto permanente, limitando los recursos para infraestructura y otras actividades estatales. El Consejo Fiscal ha alertado en múltiples oportunidades sobre el deterioro de las finanzas públicas. Con este panorama, el próximo gobierno recibirá un Estado con las cuentas fiscales debilitadas, una economía estancada y una ciudadanía profundamente desconfiada de sus instituciones.