La Comisión de Gracias Presidenciales del Ministerio de Justicia rechazó por unanimidad la solicitud de indulto presentada por la defensa del expresidente Pedro Castillo, quien permanece recluido en el penal de Barbadillo desde diciembre de 2022. Con esta decisión, el exmandatario seguirá en prisión y no podrá beneficiarse de una gracia presidencial al menos en el corto plazo.
La solicitud de indulto había sido presentada por el abogado de Castillo, Walter Ayala, quien argumentó que el expresidente padece de una serie de quebrantos de salud que se habrían agravado durante su reclusión, y que su vida correría peligro si continúa en prisión. Sin embargo, la Comisión de Gracias Presidenciales consideró que los informes médicos presentados no acreditaban una situación de emergencia o de riesgo inminente.
La comisión también recordó que el indulto es una gracia excepcional que solo se concede a personas que han sido condenadas con una sentencia firme, y que en el caso de Castillo, el exmandatario aún se encuentra en calidad de procesado en varios de los casos que se le imputan, incluyendo el fallido golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022. Por lo tanto, no cumple con los requisitos legales para acceder a este beneficio.
La decisión de la Comisión de Gracias Presidenciales fue celebrada por los sectores que luchan contra la corrupción y la impunidad, que consideraron que hubiera sido un escándalo que se concediera el indulto a un expresidente que atentó contra la democracia. La presidenta electa Keiko Fujimori, a través de un vocero, reiteró que en su gobierno «no habrá indultos para los corruptos ni para los que atentaron contra el orden constitucional».
Pedro Castillo, desde el penal de Barbadillo, no se pronunció sobre la decisión de la comisión, pero su abogado, Walter Ayala, anunció que apelarán la resolución ante las instancias superiores, y que no descartan recurrir al Tribunal Constitucional. La batalla judicial por la libertad del expresidente está lejos de terminar, pero por ahora, Castillo seguirá tras las rejas. La justicia sigue su curso.



