A pocos días de que Keiko Fujimori asuma la presidencia de la República, la transferencia de gobierno se ha visto empañada por una serie de obstáculos y trabas impuestas por la administración saliente de José María Balcázar, que se resiste a una transición ordenada y transparente. La actitud del gobierno en funciones ha generado malestar en el equipo de la presidenta electa y ha encendido las alarmas sobre el estado en que se recibirá el aparato estatal.
Según denunciaron los voceros de Fuerza Popular, los ministros y funcionarios del gobierno de Balcázar han dilatado injustificadamente la entrega de información clave sobre el estado de los ministerios, los proyectos de inversión, los pasivos laborales, los contratos vigentes y las contingencias legales que heredará la nueva administración. En varios sectores, los equipos de transferencia se han encontrado con oficinas vacías, funcionarios de vacaciones y servidores que se niegan a brindar información.
La presidenta electa Keiko Fujimori, a través de un comunicado, calificó la actitud del gobierno saliente como «una falta de respeto a la voluntad popular y a la democracia», y advirtió que, una vez que asuma el mando, ordenará una investigación exhaustiva sobre el estado de la administración pública y las presuntas irregularidades cometidas en las últimas semanas de la gestión de Balcázar.
Entre las principales trabas detectadas por el equipo de Fujimori figuran la negativa a informar sobre los nombramientos de último momento realizados en diversos ministerios y organismos públicos, la falta de transparencia sobre la ejecución presupuestal y la deuda acumulada, y la resistencia a entregar los informes de gestión que por ley deben elaborar los funcionarios salientes. En algunos casos, los equipos de transferencia han tenido que recurrir a la Contraloría para obtener información.
La actitud del gobierno de Balcázar contrasta con el mensaje de estabilidad y orden que ha tratado de proyectar la presidenta electa, y anticipa una relación conflictiva entre la administración saliente y el nuevo gobierno. La transferencia de mando está prevista para el 28 de julio, y el país espera que, pese a los obstáculos, el cambio de gobierno se realice de manera pacífica y ordenada. La cuenta regresiva continúa, pero los tropiezos en la transición son un mal augurio para el inicio de la nueva gestión.



